El emprendimiento y el conocimiento de sí mismo

El emprendimiento y el conocimiento de sí mismo

 

El gerente de una empresa, el agricultor o el ganadero, la persona que fracasa, una madre de familia, un zapatero, el empresario de Wall Street, todos ellos, ¿son emprendedores? ¿Cómo formalizan el emprendimiento con el conocimiento de sí mismos?

En el mundo de los negocios encontramos personas que se autodenominan como emprendedoras pero en el momento de ofrecer el servicio o producto, sucumben en el proceso del cumplimiento de los resultados y no satisfacen las expectativas de los clientes; es más, en aspectos cotidianos hemos observado como muchas personas expresan tener amplios conocimientos, pero al momento de emplear las técnicas para sus propios proyectos parecen no lograr los efectos esperados.

Reflexionando sobre lo anterior, a qué se debe que los conocimientos no den los resultados deseados, ¿hay falta de congruencia?, ¿en sí, conocerán el tema qué desarrollan o argumentan? o sin demeritar, podrá ser que esa persona se encuentra con un vasto conocimiento, pero al llevar a cabo la acción, ésta no se ejecuta, y en tal caso, ¿qué es lo que deberíamos ceder en el mundo empresarial?, incluyendo el cuestionamiento de los hábitos que normalmente se emplean y del enfoque con que se plantea la idea de negocio.

 

Son múltiples las diversas perspectivas que pueden utilizarse, entre funciones psíquicas como la extroversión y la introversión, los hábitos, la actuación de comportamientos hereditarios, incluyendo la observación hacia la manera de vestir, la reciprocidad de los diálogos, la repetición de conductas innatas en el ambiente, la expresión del leguaje verbal y no verbal, entre otras.

A algunas personas les “molesta” desarrollar procesos paso a paso, e igualmente rechazan elementos importantes para buscar el mejor éxito en los negocios. Es necesario encontrar o aclarar los cuestionamientos que llevan a la persona a este tipo de negaciones e inconformismos.

El solo decir soy emprendedor no debe considerarse como un logro suficiente para no seguir avanzando. El ver el éxito de otras empresas competidoras y observar nuestras dificultades, no es una consideración para llevarnos al desanimo y llamarnos al fracaso. El mercado muestra como empresas y empresarios han sobrellevado con éxito sus vicisitudes y han salido de las dificultades para ser ahora personas y empresas reconocidamente triunfantes.

Pareciera entonces, que en el fondo con un amplio porcentaje se presentan resistencias internas, muchas de ellas se incrustan como una marca o como un tatuaje en nuestros pensamientos y en nuestras acciones.

Sí, lo sabemos; todos tenemos derecho a equivocarnos, a fracasar, pero algunas connotaciones personales si no ceden, aceleran el camino a ese mismo fracaso. Qué me dices de esa energía interior, esa personalidad empática y esa adecuada autoestima que te lleva a un mar de éxitos, reciprocidad y amor por lo que haces. Qué pasa con lo diferente, con la astucia y con la inteligencia, qué hay de las personas que son introvertidas en algunas facetas de personalidad, las que, sin comentar a gritos su éxito, permiten alcanzar grandes resultados con ideas de negocio exuberantes.

¿Ves?, cada vez nos encontramos con qué emprender no es nada fácil. Así como los procesos son internos, externos y diferentes en cada caso, cada emprendimiento también lo es; desmeritarse y desanimarse no es la opción. Aún hay mucho más por explorar, en la ruta hacia la formulación y la ejecución exitosa de las ideas de negocio.

Por: Leidy Cañas Torres

M.Sc. (c) Psicología. Psicóloga U.C.C.

Leidy Cañas Torres

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